262017Jul
Lumbalgia: la historia interminable

Lumbalgia: la historia interminable

La configuración de la anatomía humana, evolucionada desde la estructura de los cuadrúpedos, probablemente ha cambiado la historia natural de los seres humanos en el pasado, permitiendo alzarse sobre las extremidades posteriores y facilitando quizá, el desarrollo y habilidad de las extremidades anteriores.

Esta evolución nos permitió, como especie, un mejor desarrollo de habilidades y quizá un aumento del volumen cerebral, al disminuir la presión de los músculos mandibulares sobre el cráneo (siempre sujetas estas teorías al filtro de la genética y el azar).
Sin embargo, la orgullosa postura erguida de nuestros antepasados conllevaba, como en la tradición bíblica, una limitación: mantener un adecuado tono muscular que permitiera un equilibrio en el esfuerzo y las estructuras implicadas.

Es posible que este diseño humano, como otros diseños, necesite una revisión. El prototipo estaba pensado para una vida muy activa, escapando de los depredadores y recorriendo el territorio en busca de vegetales comestibles. Una vida sin descanso y corta, apenas treinta años como mucho.

La humanidad se sobrepuso a sus limitaciones, inventó la agricultura y la ganadería, se comió a todos sus depredadores (y al parecer, entre ellos). Con ello comenzaron los problemas, ya no hacía falta correr tanto ni tanto tiempo. Se nos empezaron a acumular los recursos y fue necesario organizarlos, transportarlos y almacenarlos; y surgieron varios de los trabajos que hasta la fecha nos traen de cabeza.

El trabajo de oficina, permanentemente sentado, el de transportista, también sentado (menos cuando hay que cargar y descargar pesos considerables y colocarlos en montones más o menos complejos), y el de manipulador de cargas en los almacenes infinitos de las compañías de distribución. Todos estresados y comiendo dietas hipercalóricas de fácil preparación y digestión acompañadas de líquidos edulcorados que tranquilizaran las alarmas cerebrales de hipoglucemia debida al estrés.

Lumbalgia

En poco tiempo el diseño demostró sus limitaciones, esta humanidad ganó peso, perdió tono muscular y masa ósea. Aquellos huesos más ligeros y músculos menos tenaces colocaron las articulaciones en posturas incorrectas que, junto con el exceso de peso y los sobreesfuerzos extemporáneos facilitaron la degeneración articular (que ya había comenzado por la falta de elementos esenciales para la regeneración del cartílago).

Surgió una epidemia terrible, una de las peores de la historia, la lumbalgia, dolor de riñones, dolor de espalda,…

Pese a todo, los hombres tenían un arma secreta, la inteligencia, y comenzaron a utilizarla para analizar sus hábitos de vida y descubrieron las razones por la que su espalda sufría. Modificaron los asientos haciéndolos ergonómicos, cambiaron los turnos de trabajo permitiendo pausas para cambiar las posturas y desentumecer los músculos, surgieron las poleas, grúas y toros mecánicos. Cambiaron las normativas y regulaciones laborales, en suma se adquirió la conciencia del problema.

También surgieron unos nuevos depredadores, los terapeutas, médicos, acupuntores, osteópatas, fisioterapeutas,… y las dietas, el ibuprofeno y tramadol, los gimnasios, el Pilates y el Aquagym; y los pobres humanos tuvieron motivo para correr (o hacer ejercicio) y regular las sustancias que ingerían para mejorar su salud (siempre acompañadas de omeprazol 20 cada 24h).

El dolor de espalda afecta al 80% de la población en nuestro medio a lo largo de la vida y es la causa más frecuente de dolor crónico, del que están llenas las consultas, las Unidades de Dolor y, las oficinas, almacenes, etc. de todo el mundo civilizado.

Creo que podemos hacer un esfuerzo de comunicación, de educación y prevención y evitaríamos esta terrible Pandemia y sus secuelas de cronicidad, intervencionismos, adicciones e infelicidad….

Se me ocurre empezar por nuestros hijos y sus maestros. Los niños acuden con mochilas imposibles cargadas de material docente que transportan de casa al colegio casi intacto. Pero también los pobres maestros llenos de dolor de espalda por jornadas extenuantes peleando contra los niños, con medios e instalaciones no bien acondicionadas, sentados en sillas minúsculas, moviendo ellos mismos los cuerpos y las mentes de nuestros hijos a “golpe de riñón”.

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